2. La monarquía de Carlos I.
2.1. La herencia
Carlos I heredó una herencia colosal, la más grande que un monarca jamás heredó.
-De su padre, Felipe el Hermoso heredó los Paises Bajos y el Franco Condado
-De sus abuelos, los Reyes Católicos heredó Castilla, Navarra, las islas Canarias y todos los territorios descubiertos en América (de la corona castellana) y, (de la corona aragonesa): Aragón, Cataluña, Valencia, las Baleares, Bujía, Orán, Trípoli y todos los territorios italianos.
-De su abuelo paterno, Maximiliano de Habsburgo, heredó todos los territorios de Austria, lo que le daba posibilidad de coronarse emperador de Alemania, lo que consiguió en poco tiempo.
2.2. Problemas internos
Cuando Carlos I llega a España tenía un total desconocimiento sobre el país, la lengua y sus habitantes y dejó el gobierno en manos de sus colaboradores flamencos. Esto llevó a un descontento general que produjo un levantamiento de la baja nobleza, la burguesía y las clases populares que eligieron unos gobiernos municipales llamados Comunidades. Los llamados comuneros se organizaron en la Junta Santa con sede en Ávila y consiguieron un juntar un ejército considerable liderado por Juan de Padilla y Maldonado. Finalmente los comuneros fueron derrotados en la batalla de Villalar en 1521 por las tropas del rey.
En Valencia también hubo un levantamiento popular organizado desde los gremios que estaban en profundo desacuerdo con la crisis económica. Este levantamiento tuvo el nombre de Germanías y finalmente fue derrotado gracias a la alianza del rey con la nobleza del lugar.
2.3. Política Exterior
Cuando Carlos I fue elegido emperador de Alemania ya se había iniciado la crisis religiosa de la reforma protestante de Martin Lutero. El emperador buscaba la unidad religiosa de sus territorios y tuvo que enfrentarse militarmente a los protestantes unidos en la Liga de Smarkalda y finalmente los venció en la batalla de Mülhberg (1555). A pesar de la victoria militar el emperador tuvo que reconocer la libertad religiosa de los príncipes alemanes en la Paz de Augsburgo, lo que fue considerado un fracaso para él. Acabó dejando la corona austriaca a su hermano Fernando y el resto de posesiones a su hijo Felipe II.
En el Mediterráneo las plazas de Venecia y Génova se veían constantemente amenazadas por el imperio Turco. Carlos I inició una guerra contra él y conquistó Tunez, aunque sufrió la derrota de la batalla de Argel.
Por otra parte, Francia intentaba apoderarse de los territorios italianos del emperador. Los franceses fueron derrotados en la batalla de Pavía y tuvieron que ceder las plazas de Milán y Borgoña a España. Las guerras continuaron, aún así, y no fue hasta la Paz de Crepy donde la supremacía española quedó clara en los territorios italianos



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