martes, 3 de marzo de 2026

Miércoles, 4 de marzo. Clase 6



Continuamos con el tema 2, hablando hoy de los reinos cristianos


2. El origen de los reinos cristianos.
Los grupos cristianos de resistencia quedaron reducidos al norte peninsular, específicamente en la franja cantábrica y los Pirineos. Estas eran zonas atrasadas y con escasos recursos. Además, su difícil accesibilidad y la climatología adversa las convertían en tierras que no despertaban un interés especial para los musulmanes.

Del núcleo de los primeros territorios cristianos situados al oeste del norte peninsular, destacaremos:

- El reino Astur-Leonés del que acabarían surgiendo los reinos de León, Portugal y el condado de Castilla (más tarde convertido en reino?

Del núcleo oriental de los primeros reinos cristianos destacaremos:

- El reino de Navarra
- Núcleos pirenaicos de los que surgirían los reinos de Aragón y los condados catalanes


 



3.La Reconquista.

El proceso, denominado Reconquista por los cristianos, tenía como objetivo recuperar los territorios ocupados por los musulmanes. Se sustentaba, por un lado, en el intento de restaurar la monarquía visigoda y, por otro, en el espíritu de cruzada contra los infieles, un sentimiento que se vio reforzado por el descubrimiento del supuesto lugar donde estaba enterrado el apóstol Santiago.


Observa en este mapa las distintas fases de la reconquista y como los reinos cristiano fueron ocupando territorio musulmán a lo largo de todo el periodo



3.1.La repoblación del territorio.

Se denomina Reconquista al avance de los núcleos cristianos hacia el sur, conquistando territorios de Al-Ándalus. Para consolidar el control de estos territorios, se llevó a cabo la repoblación, que consistió en la instalación de población cristiana sobre las tierras recuperadas. Inicialmente, esto se realizó mediante el sistema de apropiación privada de la tierra conocido como presura o aprisio, llevado a cabo por campesinos, monasterios y nobles, acompañados de sus siervos y colonos.

A medida que avanzaba la Reconquista, los monarcas cristianos promovieron la repoblación del territorio conquistado a través de varios sistemas:

-Repoblación concejil o municipal: Predominó entre los ríos Duero y Tajo, así como en el valle del Ebro. Consistía en dividir el territorio en municipios, formados por una villa o ciudad y su alfoz (término municipal).

 -Repoblación de las órdenes militares: Se aplicó entre el Tajo y Sierra Morena, y en los valles del Turia y Júcar. Las órdenes militares recibieron grandes extensiones de tierra, conocidas como maestrazgos, a cambio de defender el territorio.

 -Repartimiento: Utilizado en el valle del Guadalquivir, Murcia, la fachada levantina y las Baleares. En estas zonas, los nobles obtuvieron grandes extensiones de terreno, mientras que la población común recibió pequeños lotes de tierra.








3.2.La organización de los reinos cristianos

La monarquía fue la institución principal en los reinos cristianos. Los reyes desempeñaban numerosas funciones: dictaban leyes, administraban justicia y dirigían el ejército. Sin embargo, había diferencias entre los reinos:

- En Castilla, la monarquía era un estado centralizado y la autoridad real era indiscutible.

- En la Corona de Aragón, compuesta por varios reinos (Aragón, Cataluña, Mallorca y Valencia), cada uno mantenía sus propias instituciones.

Los reyes contaban con el apoyo de varias instituciones de gobierno. Las principales eran:

- La Curia Regia, formada por nobles y prelados de la Iglesia, que aconsejaban al rey.

 -Las Cortes, surgidas cuando representantes de algunas ciudades comenzaron a asistir a las reuniones de la Curia Regia. Estaban compuestas por representantes de los tres estamentos (nobleza, clero y gentes del común) y su función principal era aprobar nuevos impuestos.

La administración territorial era ejercida directamente por el rey en los territorios de realengo, mientras que los nobles ejercían poder en sus señoríos. Las ciudades eran gobernadas por un reducido grupo de personas ricas e influyentes.

domingo, 1 de marzo de 2026

Lunes, 2 de marzo, clase 5

 


Tema 2. La Península Ibérica durante la Edad Media.




La Edad Media en la Península Ibérica fue significativamente diferente a la del resto del mundo, debido a dos procesos cruciales: la invasión árabe, que llevó a la creación del reino de Al-Ándalus, y la Reconquista, el proceso mediante el cual los cristianos fueron recuperando el territorio perdido. Estos eventos fueron decisivos para la historia de España, ya que propiciaron una mezcla de culturas que se convirtió en una de sus principales señas de identidad.

1.La invasión musulmana y el reino de Al-Ándalus.


A lo largo de este punto, analizaremos las distintas fases por las que atravesó la Península Ibérica durante los casi ochocientos años de presencia musulmana. Se observarán períodos de expansión y períodos de retroceso, y es importante tener en cuenta que estas etapas ocurrieron de manera paralela a la evolución de los reinos cristianos en el norte.



1.1. Conquista y emirato dependiente (711-756).

La llegada de los musulmanes a la Península Ibérica fue resultado, por un lado, de la crisis interna de la monarquía visigoda, y por otro, del movimiento expansivo del Islam iniciado en el año 634.

En el año 711, durante el califato Omeya, tropas compuestas por árabes y bereberes, lideradas por Tarik – lugarteniente de Muza– y apoyadas por el gobernador visigodo de Ceuta, el Conde Don Julián, cruzaron el estrecho de Gibraltar. Estos aliados de los enemigos de Don Rodrigo, último rey visigodo, derrotaron al monarca en la batalla de Guadalete, lo que provocó el colapso de la debilitada monarquía visigoda tras su muerte. Esto facilitó una rápida ocupación de la Península, prácticamente sin resistencia, ya que los musulmanes contaron con el apoyo de los visigodos descontentos y la pasividad de la población hispanorromana.

Los musulmanes se mostraron tolerantes hacia los cristianos y judíos, a quienes respetaban como "gentes del libro", según el Corán.

El rápido avance musulmán fue detenido en las montañas cántabras durante la batalla de Covadonga (722). Aunque no fue de gran importancia para los musulmanes, tuvo un enorme significado para los cristianos, pues aseguró la independencia del pequeño núcleo de Asturias.


El territorio peninsular conquistado se incorporó al imperio árabe de los omeyas de Damasco, constituyendo un emirato dependiente del califa de Damasco, con Córdoba como su capital.


1.2.Emirato independiente (756-929).


Abderramán I, joven príncipe de la familia Omeya, logró escapar de la matanza de toda su familia a manos del fundador del califato abasí. Refugiado en Al-Ándalus, supo aprovechar la sublevación de los bereberes, descontentos con el reparto de tierras hecho por los árabes, y se puso al frente de ellos. Con su liderazgo, derrotó al gobernador de Al-Ándalus y se hizo con el poder.

Como consecuencia de su éxito, Abderramán I proclamó el emirato independiente de Al-Ándalus, desvinculándose políticamente del califa abasí de Bagdad, aunque mantuvo el respeto a su autoridad religiosa. Sin embargo, sus sucesores enfrentaron diversos problemas internos, lo que llevó al abandono de los territorios situados al norte del río Duero, ya que resultaba difícil mantener su control. Fue en este contexto que los cristianos del norte comenzaron un lento avance hacia el sur, proceso que se conoció como la Reconquista, obligando a los musulmanes a retroceder gradualmente hacia el sur de la península.






1.3. El Califato de Córdoba (929-1013)

Al llegar al emirato, Abderramán III tuvo que enfrentar tanto los graves problemas internos como los conflictos externos provenientes del norte de África. Una vez superados estos desafíos y pacificado su territorio, se proclamó califa o jefe de los creyentes, rompiendo con la autoridad religiosa del califa de Bagdad. Así, en el año 929 se inició el Califato de Córdoba.

El establecimiento definitivo de Abderramán III como califa implicó una importante reorganización del ejército. Para consolidar su autoridad y mantener el control sobre su territorio, fomentó el comercio y estimuló la cultura y el arte. Construyó la majestuosa ciudad de Medina Azahara en las afueras de Córdoba, como residencia personal. Durante su gobierno, Córdoba se convirtió en la principal ciudad de Occidente.

Tras la muerte de Abderramán III, el califato entró en una profunda crisis. Sus sucesores, Al Haken II y Hisham II, lograron mantenerlo a pesar de enfrentar serias dificultades.

Al final de este período, surgió la figura de Almanzor (conocido como "el victorioso por Dios"), un poderoso caudillo militar que ejerció el poder en nombre del califa Hisham II. Almanzor recuperó gran parte del prestigio perdido a través de sus incursiones en territorio cristiano, conocidas como razias. Sin embargo, tras su muerte en el año 1002 en la batalla de Catalañazor, donde fue gravemente herido, el califato de Córdoba pronto comenzó a desintegrarse.






1.4.Los reinos de Taifas (1031-1090).

Aprovechando la debilidad del califato, varios territorios comenzaron a independizarse.

En 1031, una rebelión en Córdoba depuso al último califa, Hisham III, lo que supuso la desaparición de la unidad de Al-Ándalus. Una asamblea de notables declaró extinguido el califato de Córdoba, que se fragmentó en numerosos reinos independientes o taifas.

La aparición de estos reinos de taifas y las constantes disputas entre ellos redujeron su número inicial, ya que los reinos más pequeños fueron absorbidos por los más grandes.

El surgimiento de las taifas favoreció la superioridad militar de los reinos cristianos, cuya supervivencia a menudo dependía del pago de parias (impuestos) por parte de los reinos musulmanes. A pesar de su debilidad política, las taifas siguieron siendo territorios ricos y prósperos, lo que impidió una crisis económica significativa.








1.5.La unificación almorávide (1090-1145).


Con la conquista cristiana de Toledo en 1085 por Alfonso VI, uno de los principales enclaves estratégicos, los reyes de Sevilla, Granada y Badajoz solicitaron el apoyo de los almorávides, musulmanes ultraortodoxos que habían establecido un gran imperio en el norte de África.

La llegada de los almorávides a la Península Ibérica supuso la anexión de los reinos de taifas a su imperio. Sin embargo, la unificación de Al-Ándalus que se buscaba no llegó a consolidarse, ya que su dominio fue breve debido a la pérdida de territorios como el reino de Zaragoza y a su incapacidad para recuperar Toledo.

El fanatismo religioso de los almorávides generó descontento entre cristianos, judíos y algunos sectores de la población musulmana. Este descontento provocó la descomposición de su poder, lo que dio lugar a la aparición de los segundos reinos de taifas.




1.6.La unificación almohade (1147-1232).


Los almohades fueron los protagonistas de un segundo intento de unificación de las taifas en Al-Ándalus.

Desde el nuevo imperio que habían constituido en el norte de África, lograron incorporar, aunque con ciertas dificultades, los reinos de taifas post-almorávides a sus dominios.

El momento de mayor esplendor de los almohades llegó con una gran victoria sobre Alfonso VIII en la batalla de Alarcos (1195), que puso en serio peligro la ciudad de Toledo.

Sin embargo, la reacción conjunta de los reinos cristianos, liderados por Alfonso VIII y con sus fuerzas unificadas, permitió la decisiva derrota de las tropas almohades en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), lo que marcó el inicio de su declive y dio un nuevo impulso a la Reconquista cristiana.



1.7. El reino nazarí de Granada (1232-1492).


Fundado por Muhammad I, quien se rebeló contra los almohades en 1232 y se proclamó sultán en Arjona, entrando en Granada en 1237.

El Reino de Granada abarcaba un territorio significativo en el sur de la Península, incluyendo las actuales Málaga, Granada y Almería. Durante sus dos siglos y medio de existencia, estuvo constantemente debilitado por disputas internas y por la presión exterior de Castilla.

Los Reyes Católicos iniciaron la guerra de conquista del último reino musulmán, un conflicto que duró diez años y culminó con la incorporación definitiva del Reino de Granada en 1492, lo que marcó el final de la Reconquista
.








1.8. Sociedad en Al-Ándalus:

En la cima de la sociedad estaban los conquistadores musulmanes, aunque no
eran todos iguales:
Árabes: Poco numerosos, provenientes de Arabia, ocuparon los mejores
cargos y se apropiaron de las mejores tierras.
Bereberes: Provenientes del norte de África, eran más numerosos, pero no
obtuvieron tantos beneficios de la conquista.

Con respecto a los grupos hispanos:
Muladíes: Convertidos al Islam.
Mozárabes: Cristianos que vivían en barrios separados y mantenían sus propias leyes y costumbres
a cambio de un impuesto.
Judíos: Aunque poco numerosos, mantuvieron su influencia social gracias a su poder económico.




martes, 24 de febrero de 2026

Miércoles, 25 de febrero. Clase 4


Continuamos con el tema 1

5.El feudalismo

El feudalismo fue la forma de organización política, económica y social que predominó en Europa entre los siglos IX y XIII.

5.1. Orígenes y bases del feudalismo


Tras la muerte de Carlomagno, el Imperio Carolingio se desmoronó rápidamente, lo que facilitó el surgimiento del Feudalismo:

Los funcionarios del Imperio, como condes, duques y marqueses, aprovecharon la debilidad de los monarcas para actuar como verdaderos dueños de las tierras. Incluso lograron que se les permitiera transmitir el poder a sus hijos, como fue establecido en la Capitular de Quierzy en 877.

El desorden causado por las continuas guerras obligó a muchos campesinos a buscar protección en un señor poderoso, generalmente un noble con un castillo. A cambio de esta protección, los campesinos se convertían en vasallos o siervos. Incluso los monarcas ordenaron a los campesinos someterse a un señor protector, según la Capitular de Mersen en 847.


Esto dio lugar a dos tipos de relaciones de dependencia:

1. Relaciones feudo-vasalláticas: Eran pactos de ayuda militar entre el rey y los grandes nobles, y entre estos y nobles de menor rango. En estas relaciones, un hombre se convertía en vasallo de otro, denominado señor. El vasallo se comprometía a prestar auxilio militar y consejo al señor, y a cambio recibía un feudo (una gran extensión de tierra) junto con el derecho de gobernarla, impartir justicia y cobrar impuestos a sus habitantes.

2. Relaciones de dependencia señorial
: Se establecían entre los campesinos y los
señores. A cambio de protección, los campesinos entregaban sus tierras al señor y trabajaban para él. El señor cobraba rentas y tenía sobre ellos el derecho de dictar órdenes y administrar justicia, convirtiendo a los campesinos en siervos.

Este sistema estructuró la autoridad en una pirámide de poder, con el rey en la cumbre y los campesinos en la base. Todos establecían pactos de fidelidad, conocidos como vasallaje. Los grandes nobles juraban fidelidad al monarca en una ceremonia llamada Homenaje-investidura. Sin embargo, el rey no era el único con vasallos, ya que los nobles también repartían feudos a cambio de vasallaje, lo que debilitaba el poder real. Esta situación condujo a la monarquía feudal, donde los nobles gobernaban sus territorios de manera independiente y los reyes, sin ejércitos propios, dependían de ellos.



5.2. La economía feudal


La economía feudal era predominantemente agraria y se sustentaba en los feudos o señoríos, que se dividían en dos partes:

1. La reserva señorial: Esta era la parte del feudo que el señor mantenía para su propio beneficio, e incluía el castillo, las tierras de cultivo, pastos, bosques, ríos y, si existía, la cantera. Era trabajada por siervos y campesinos del feudo, quienes también pagaban impuestos por el uso de los recursos comunes, como los bosques o los ríos.

2. Los mansos: Eran pequeñas parcelas de tierra que el señor cedía a los campesinos. A cambio, estos debían realizar pagos en forma de dinero, parte de la cosecha, o trabajar gratuitamente en la reserva señorial o en el castillo.




Los señoríos eran autosuficientes, ya que en ellos se cultivaba la tierra y se fabricaba todo lo necesario, como alimentos, herramientas y ropas. Sin embargo, las técnicas agrícolas eran muy rudimentarias, lo que resultaba en bajos rendimientos. Debido a esta baja productividad, el comercio era muy limitado.


5.3. La sociedad feudal







La sociedad feudal se encontraba dividida en tres estamentos. Estos eran grupos sociales a los que se pertenecía por nacimiento, y según la Iglesia, eran un mandato divino, por lo que las fronteras sociales no podían cruzarse. Los tres estamentos eran: nobleza, clero y campesinado. Pertenecer a un grupo u otro no dependía de la riqueza, sino del nacimiento, lo que impedía el ascenso social. Además, la sociedad era desigual, ya que la nobleza y el clero eran privilegiados, mientras que el campesinado no lo era. Entre sus privilegios estaba el poder participar en el gobierno, no pagar impuestos, recibir rentas de sus vasallos y administrar justicia en sus feudos.

NOBLEZA

La función principal de la nobleza era defender a la población en caso de guerra. Era un grupo reducido que se dividía en alta nobleza (condes, duques, marqueses) y baja nobleza (nobles de menor rango y caballeros).


Desde temprana edad, los nobles eran educados en el castillo de otro noble o del rey. Los niños, llamados pajes, aprendían a comportarse en la corte, y de jóvenes servían como escuderos, entrenándose en el manejo de las armas. Alrededor de los 18 años, eran nombrados caballeros en una ceremonia especial. En tiempos de guerra, los nobles debían presentarse ante el rey con sus tropas, conocidas como mesnadas.

Las mujeres nobles se encargaban de dirigir a los sirvientes, educar a los hijos, rezar y bordar. Los nobles vivían en castillos, protegidos por fosos y murallas. La parte principal del castillo era la torre del homenaje, donde residía el señor y su familia.

La alimentación de la nobleza era mejor que la del resto de los estamentos, ya que consumían más carne. Sus diversiones incluían torneos, banquetes y la caza de venados en los bosques de su reserva.



CLERO

El clero se dedicaba principalmente a la oración. Estaba compuesto por el alto clero (arzobispos, obispos y abades) y el bajo clero (sacerdotes, monjes y monjas), que vivía de manera más humilde.

La Iglesia jugó un papel crucial, aconsejando a los reyes, poseyendo grandes feudos y cobrando rentas como el diezmo. También ejercía una gran influencia social, controlando la educación y asistiendo a los pobres y enfermos. Además, marcaba los momentos importantes de la vida, como el bautismo, el matrimonio y el entierro, y organizaba la vida diaria con el toque de las campanas.

El clero secular, compuesto por obispos y sacerdotes, vivía entre la gente, mientras que el clero regular, formado por monjes y monjas, vivía en monasterios. Los monasterios, regidos por la Regla de San Benito ("ora et labora"), eran centros de cultura, donde se copiaban libros antiguos y se impartía educación.



CAMPESINADO



El campesinado representaba el 90% de la población. Se dividía en villanos (campesinos libres que podían abandonar la tierra) y siervos (atados al feudo, sin poder abandonarlo ni casarse sin el permiso del señor).

La vida del campesinado era extremadamente dura. Trabajaban de sol a sol, pero la productividad agrícola era baja, ya que debían dejar parte de la tierra en barbecho cada año. Además, pagaban impuestos tanto al señor como a la Iglesia, y trabajaban de forma gratuita en la reserva señorial.

Las mujeres campesinas participaban en las labores agrarias y realizaban las tareas domésticas. La mortalidad era elevada debido a las enfermedades, la falta de medicamentos y las malas cosechas. Los campesinos vivían en aldeas, en viviendas humildes con una sola estancia y escaso mobiliario. Su alimentación se basaba en pan, y sus diversiones eran principalmente fiestas religiosas o acontecimientos como bodas y victorias militares.


jueves, 19 de febrero de 2026

Lunes, 23 de febrero, clase 3






3.2. Los reinos germánicos en la Península Ibérica. Los visigodos



Después de la desaparición del Imperio romano de Occidente, en la Península Ibérica se produjo un vacío de poder. En el oeste y noroeste, se encontraba el reino de los suevos, con su capital en Braga, junto con el territorio independiente de los vascones. Con el paso del tiempo, este vacío dejado por Roma fue cubierto por el reino de los visigodos, cuya capital, desde el siglo VI, fue Toledo.

Los visigodos estaban muy romanizados debido al tiempo que llevaban asentados en el Imperio y por su colaboración constante con Roma, tras un pacto que les concedía tierras en el sur de Europa a cambio de su ayuda para expulsar a los suevos, vándalos y alanos de las tierras imperiales.

A pesar de que los visigodos no eran católicos, sino arrianos, y su número era reducido (no más de trescientas mil personas), ocuparon cargos en la Administración, mientras que los hispanorromanos católicos sumaban unos cuatro millones.

La unificación social y jurídica entre las dos poblaciones fue lenta debido a las importantes diferencias religiosas y legales. Los visigodos practicaban el arrianismo y prohibían el matrimonio mixto con los hispanorromanos católicos.

El primer paso hacia la unificación religiosa lo dio el rey Recaredo, quien se convirtió al catolicismo en el Tercer Concilio de Toledo (589). Esta conversión fue más una medida política que religiosa, ya que no lograron atraer a la población a la fe arriana.

La segunda medida, y la más definitiva, fue la unificación jurídica realizada por el rey Recesvinto en el año 654, con la recopilación de leyes en el Liber Iudiciorum o Fuero Juzgo, que a partir de entonces se aplicó a toda la población por igual, excepto al pueblo judío, que continuó sufriendo discriminaciones y represiones.

El régimen de gobierno de los visigodos era una monarquía electiva, donde el rey era
elegido por los nobles y, tras su conversión al catolicismo, también por los prelados. Aunque las funciones del rey eran amplias, su poder estaba limitado por los nobles.

En cuanto a la administración territorial, los visigodos respetaron la división provincial romana, pero con el tiempo establecieron circunscripciones más pequeñas bajo la autoridad de un conde o un juez.

En términos de economía, mantuvieron las tendencias económicas del Bajo Imperio romano: ruralización, latifundismo y una economía cerrada.


4.Nacimiento y expansión del islam




Durante este período surgió y se expandió una nueva y poderosa religión: el islam, cuya influencia ha tenido un impacto profundo que perdura hasta nuestros días.


4.1.Mahoma y el origen del islam

¿Quién fue Mahoma?

Mahoma (570-632) fue un comerciante árabe que, a través de sus viajes, conoció las religiones judía y cristiana, ambas monoteístas. Mahoma sintió que Dios lo había llamado para revelar a su pueblo una nueva religión monoteísta.

El principio fundamental de esta nueva fe es el Islam, que significa sumisión a la voluntad de Alá. Por esta razón, la religión se denomina islamismo y sus seguidores se llaman musulmanes, que significa "creyentes".

El islam se estructura en cinco deberes básicos:

1. La profesión de fe: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”

2. La oración cinco veces al día en dirección a La Meca, ciudad sagrada del Islam.

3.La práctica de la limosna.

4. El ayuno durante el mes de Ramadán.

5. La peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida.

Además, los musulmanes consideran una obligación adicional la guerra santa o yihad, para defender el islam de los infieles, y permiten la poligamia.

Las enseñanzas de Mahoma fueron recopiladas en el Corán, el libro sagrado del Islam. Tras su muerte, sus seguidores registraron los hechos de su vida en otro libro, la Sunna. Sin embargo, no todos los musulmanes aceptaron este segundo texto, lo que dio lugar a dos grandes facciones: los sunnitas, que lo aceptan, y los chiitas, que solo reconocen el Corán.

Al principio, Mahoma tuvo pocos seguidores y fue perseguido en La Meca, su ciudad natal, lo que lo obligó a huir a Medina en el año 622. Esta huida, conocida como la Hégira, marca el inicio del calendario islámico.

En los años siguientes, Mahoma continuó predicando su fe y librando la guerra santa, logrando conquistar La Meca en el año 630. Sus habitantes se convirtieron al islam, y a la muerte de Mahoma, la religión se había extendido por toda la Península Arábiga, unificando políticamente la región



4.2. La expansión del islam y la organización del Califato




Tras la muerte de Mahoma, el islam se expandió rápidamente, favorecido por varias causas:

-El impulso de la nueva fe.
-La obligación de extender su religión.
-La organización de un poderoso ejército.
-El deseo de botín.
-La debilidad de los imperios vecinos, el bizantino y el persa. 

Este vasto imperio islámico se conoció como el Califato, ya que su máxima autoridad era el califa

En la economía, la agricultura era la actividad principal. En los valles irrigados se cultivaban trigo, cebada, arroz, algodón y caña de azúcar, mientras que en las áreas desérticas predominaba la ganadería nómada. Los musulmanes difundieron productos agrícolas como el arroz, el algodón y los cítricos, y mejoraron los sistemas de riego con norias y canales.

Las actividades urbanas, como la artesanía y el comercio, alcanzaron un gran desarrollo. La artesanía producía tejidos, alfombras, tapices, artículos de cuero, cerámica, perfumes y papel. El comercio prosperó gracias a la posición geográfica del imperio, situado entre Europa y Oriente. Se comerciaba con productos de lujo como metales, sedas, especias y esclavos, transportados a través de rutas navales y de camellos que conectaban el Mediterráneo con el océano Índico y el Extremo Oriente con Europa.

En el ámbito cultural, los musulmanes realizaron contribuciones significativas:

Crearon una cultura propia basada en la religión islámica y la lengua árabe, que se difundió por todo el imperio.

Actuaron como intermediarios culturales, introduciendo en Occidente inventos orientales como el papel, la pólvora, la brújula y la numeración árabe.
Fundaron centros de estudios, como escuelas y universidades coránicas (madrazas).
Hicieron aportaciones científicas: en astronomía, inventaron el astrolabio; en matemáticas, el álgebra; en medicina, recopilaron el conocimiento médico de su época; y en química, practicaron la alquimia, obteniendo sustancias químicas como ácidos y alcoholes.
También cultivaron la literatura, destacando cuentos como "Las mil y una noches", además de la filosofía, la historia y la geografía.


viernes, 13 de febrero de 2026

Miércoles, 18 de febrero, clase 2

 Seguimos con el tema 1 que comenzamos en la clase anterior:


2. Caída del Imperio romano y el Imperio bizantino


Los romanos habían conquistado un gran imperio en torno al Mediterráneo. En el 395, el emperador Teodosio lo dividió en dos partes para mejorar su defensa:
el Imperio romano de Occidente, con capital en Roma, y el Imperio romano de Oriente, con capital en Bizancio. Desde entonces, cada parte siguió una evolución diferente:

-El Imperio de Occidente desapareció en el año 476 a manos de los pueblos germánicos.

-El Imperio de Oriente, conocido más tarde como Imperio Bizantino, se mantuvo hasta 1453

en el Mediterráneo oriental.




El Imperio bizantino toma su nombre de su capital, Constantinopla, más tarde conocida como Bizancio.

Durante el reinado de Justiniano (527-565), el imperio alcanzó su máximo esplendor, controlando gran parte de los territorios del antiguo Imperio Romano, incluidos territorios del sur de la Península Ibérica.

En el siglo VII, los musulmanes conquistaron diversas provincias, reduciendo el imperio a Asia Menor y el área de los Balcanes. Desde mediados del siglo XI, el imperio fue perdiendo territorios frente a los normandos, búlgaros y turcos. Estos últimos conquistaron Constantinopla en 1453, lo que marcó el fin del Imperio bizantino.

La organización política del imperio se centraba en el emperador (basileus), quien concentraba todo el poder: dirigía la administración, el ejército y también intervenía en los asuntos de la Iglesia.

La Iglesia bizantina tuvo gran influencia, pues coronaba al emperador, poseía grandes propiedades y controlaba espiritualmente a la sociedad. Se enfrentó a dos problemas principales:

- Las luchas iconoclastas: enfrentaron a los emperadores iconoclastas, que prohibieron el culto a las imágenes religiosas, con los monjes. Al final, la presión de los monjes y el pueblo impuso el culto a las imágenes.

-La rivalidad con el Papa de Roma: en 1054, esto desembocó en la separación entre las iglesias oriental y occidental (Cisma de Oriente). Desde entonces, la iglesia oriental pasó a denominarse Iglesia Ortodoxa.
(Ver vídeo más abajo)



3.Los reinos germánicos



Mientras el Imperio bizantino florecía en el Imperio romano de Oriente, el Imperio de Occidente fue conquistado por diversos pueblos procedentes del centro de Europa. Estos grupos se apoderaron de diferentes territorios europeos, destacando entre ellos los francos en Francia, cuyo dominio culminó con el reinado de Carlomagno, y los visigodos, quienes terminaron controlando la Península Ibérica.

3.1.Expansión de los reinos germánicos. El Imperio carolingio



¿Cómo fue la expansión de los reinos germánicos?

Desde principios del siglo V, en el territorio del Imperio Romano de Occidente se establecieron diversos pueblos germánicos. Cuando el último emperador romano fue destronado en el año 476, surgieron varios reinos dominados por estos pueblos, conocidos como reinos germánicos:

-En Italia se asentaron los ostrogodos y los lombardos.
-En la Galia (actual Francia), los francos y los burgundios. 
-En Hispania (España), los visigodos y los suevos.
-En Britania (Inglaterra), los anglos y los sajones.
- En el norte de África, los vándalos.

Aunque inicialmente los pueblos germánicos impusieron su cultura, considerada inferior a la romana, pronto comenzaron a asimilar muchos aspectos de esta. Adoptaron el cristianismo como religión y el latín como lengua, lo que permitió que la cultura de estos reinos fuese una continuación empobrecida de la romana.
La economía también se deterioró, enfocándose casi exclusivamente en la agricultura y la ganadería. El comercio disminuyó debido a la falta de productos y las continuas guerras entre los reinos germánicos, lo que condujo a la ruralización de Europa Occidental.


Entre todos estos reinos, destacó el Reino de los Francos en la Galia, que abarcaba no solo el territorio de la actual Francia, sino también partes de Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Holanda.


  

martes, 10 de febrero de 2026

Miércoles, 11 de febrero. Clase 1

 Comenzamos a ver el temario de este módulo 2. En este blog podrás encontrar el resumen de todo el temario oficial clase por clase lo que te dará una idea del ritmo al que debes estudiar.

Recuerda que en esta asignatura no necesitas el aula virtual. Todo lo encontrarás aquí

En este enlace accederás a los contenidos que entran en estos 4 meses

En este enlace accederás a las tareas que hay que entregar en la fecha del examen (26 de marzo)



Tema 1. La Alta Edad Media. Los reinos germánicos. El islam. El feudalismo.


En esta unidad vamos a estudiar un amplio periodo de la Historia, el comienzo de la Edad Media tras la caída del Imperio romano, conocido como la Alta Edad Media. Durante este periodo, tres grandes civilizaciones convivirán en el tiempo:

1. Imperio Bizantino: Tras la división del Imperio romano, en la parte oriental se desarrollará el Imperio Bizantino, que perdurará durante siglos como una de las civilizaciones más influyentes de la época.

2. Pueblos germánicos: En la parte occidental, surgirán los pueblos germánicos, destacando los visigodos en España y el Imperio carolingio en el centro de Europa. Estas nuevas estructuras políticas darán forma a gran parte del paisaje medieval en Europa.

3. Islam: En este mismo periodo, se producirá el nacimiento y expansión del islam, una nueva religión que, con el tiempo, adquirirá una gran importancia, no solo en el ámbito religioso, sino también en lo político y cultural.

Además de estas civilizaciones, analizaremos el fenómeno del feudalismo, que introducirá una nueva organización política, económica y social que dominará todo el periodo de la Edad Media. El feudalismo tendrá repercusiones profundas, influyendo en la estructura de poder y sociedad, y no se erradicará completamente hasta la Edad Contemporánea.


1.Concepto de Edad Media


¿Cuáles el concepto de Edad Media?

La caída del Imperio Romano de Occidente en manos de los pueblos germánicos marcó un cambio tan radical que a partir de este momento se inicia un nuevo periodo histórico: la Edad Media.

Esta etapa se caracteriza por la ruralización de la sociedad, en contraste con la importancia que tuvieron las ciudades en el mundo romano. Este fenómeno crea un ambiente de inseguridad, lo que llevará a establecer relaciones personales de dependencia entre señores y vasallos, constituyendo una de las bases fundamentales del periodo.

Podemos decir que la Edad Media finaliza con grandes transformaciones que ocurren desde mediados del siglo XV, como la invención de la imprenta y el descubrimiento de América, eventos que cambiarán profundamente la concepción del mundo y marcarán el inicio de la Edad Moderna.



1.1. Etapas

¿Cuáles son las etapas de la Edad Media?

Podemos hablar de dos etapas clave en la Edad Media:


1. Alta Edad Media (siglos V al X): Esta etapa se caracteriza por un intenso cambio cultural y una continua lucha de poder, donde los reinos germánicos, con el Imperio carolingio a la cabeza, y el Imperio bizantino adquirieron gran protagonismo en toda Europa. Un hecho trascendental durante este periodo fue la expansión del islam, que afectó significativamente a España, dando origen a Al- Andalus, una región que vivió momentos de gran esplendor, especialmente durante el Califato de Córdoba.



2. Baja Edad Media (siglos XI al XV): Esta etapa destaca por la revitalización de las ciudades, las cruzadas, el nacimiento de la burguesía, la creación y expansión de la Universidad, el parlamentarismo, y una serie de reformas monásticas y innovaciones religiosas en lo dogmático y devocional. Dentro de este periodo, muchos autores distinguen entre la Plena Edad Media (siglos XI al XIII) y la crisis de la Edad Media (siglos XIV y XV), marcados por profundos cambios y crisis sociales, económicas y religiosas.





jueves, 11 de diciembre de 2025

Miércoles, 10 de diciembre, clase 21

 4. El siglo de oro en España

Gran parte del siglo XVII, incluso el último tercio del siglo anterior, fue un momento esplendoroso para la cultura en España. La literatura contó con figuras como Cervantes, autor de El Quijote; Quevedo, representante del conceptismo; Góngora, representante del culteranismo, y autores teatrales como Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.

4.1. La arquitectura
Tuvo un carácter marcadamente religioso y fue muy ornamental. Por eso tuvieron tanta importancia las fachadas de las iglesias. El interior, por el contrario, resulta bastante sencillo y sobrio. Abundan las plantas rectilíneas y en los primeros años del siglo hay una fuerte influencia en los edificios de las pautas escurialenses(de El Escorial). Arquitectos importantes fueron Juan Gómez de Mora, autor de la Plaza Mayor de Madrid o Casas Novoa, autor de la fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela.


La exuberancia tuvo su plasmación en el estilo llamado churrigueresco, implantado por los hermanos Alberto y José de Churriguera. Se caracteriza por el retorcimiento de las formas y la abundancia de adornos y columnas salomónicas. Entre sus obras más famosas están, la Plaza Mayor de Salamanca o la iglesia de Orgaz (Toledo).



Narciso Tomé será un excelente retablista y decorador, además de arquitecto. Su obra de mayor significación será el Transparente de la catedral de Toledo, donde queda evidenciada la conjunción entre pintura, escultura y arquitectura.




En Andalucía hubo una mayor inclinación a las formas barrocas y siguiendo esos trazados se construyeron las fachadas de las catedrales de Granada por Alonso Cano, la de Cádiz, obra de Vicente Acero y el sagrario de la Cartuja granadina, realizado por Francisco Hurtado Izquierdo.


4.2. Escultura


La escultura fue predominantemente religiosa. Tuvo además un alto sentido emocional y didáctico, siguiendo las normas del Concilio de Trento. Esa religiosidad iba a expresarse a través de la imaginería, muy utilizada en procesiones y retablos.

Los materiales utilizados fueron baratos, con preferencia la madera, aunque las obras adquirieron un intenso realismo con la policromía.

Hubo dos centros artísticos: Castilla (Valladolid) y Andalucía.

Gregorio Fernández es el representante del foco castellano. Su estilo fue muy realista, perfeccionista (en la anatomía de los cuerpos) y dramático, especialmente en sus Cristos yacentes. Está considerado como un gran maestro de la policromía.

Juan Martínez Montañés, Alonso Cano y Pedro de Mena son los representantes más célebres del foco andaluz. Ejercitaron un estilo realista, sensual y colorista, conseguido a través de la técnica del stofado.


4.3. Pintura

La pintura española del Barroco fue la más transcendental de su tiempo. El primer gran pintor será José de Ribera (conocido como il Spañoletto, al pasar gran parte de su vida en Italia). Siguió las pautas de Caravaggio al elegir sus modelos en la calle y adoptar en sus cuadros las luces y las sombras tenebrista.

En la pintura existieron tres núcleos importantes:

-Sevilla, donde trabajaron Murillo, Zurbarán y Velázquez

-Granada donde Alonso Cano tuvo el taller

-Madrid, que contó con pintores como Velázquez, Carreño de Miranda y Claudio Coello.


4.4. Diego de Velázquez

Este pintor de renombre universal fue tan importante que llega a eclipsar a muchos de los pintores de la época, por lo que merece un apartado propio.

Se formó como pintor en el taller sevillano de Francisco Pacheco. Entonces era un pintor que cultivaba el naturalismo, la amplitud de tonalidades, unos rasgos que quedan evidenciados en sus bodegones y la pintura de personajes de la calle. De entonces fueron La vieja friendo huevos y El aguador de Sevilla.




En 1623 fue nombrado pintor de la corte de Felipe IV. En Madrid conoció a Rubens, quien influyó mucho en su pintura. En su condición de pintor de cámara del rey realizó numerosos retratos de la familia real (Felipe IV, Infanta Margarita, Conde-duque de Olivares), cuadros religiosos (Cristo crucificado), cuadros de historia (La rendición de Breda) y mitológicos (Los Borrachos). Pero también le permitió realizar numerosos retratos de bufones y personajes de la corte (Calabacillas, Sebastián de Morra). 



Esto además le permitió ir a estudiar, en dos viajes a Italia, las técnicas de los grandes maestros, como Veronés y Tiziano. De estos viajes a Italia serían cuadros como, La fragua de Vulcano o los Paisajes de la Villa Medici.

En su etapa final, asentado en la Corte, encontramos cuadros muy famosos como La Venus del espejo, Las Meninas o Las Hilanderas.



Miércoles, 4 de marzo. Clase 6

Continuamos con el tema 2, hablando hoy de los reinos cristianos 2. El origen de los reinos cristianos. Los grupos cristianos de resistenci...